Todo sobre balsas salvavidas

31 Ago 2016

Todo sobre balsas salvavidas

Listado en Dossier

 

Las balsas salvavidas han evolucionado mucho desde que dejaron de ser exclusivamente rígidas y pasaron a ser hinchables, mejorando notablemente la seguridad y salvando muchas vidas a lo largo de la historia.


Un complemento necesario
No vamos a entrar aquí en discusiones sobre si vale la pena llevar a bordo de cualquier embarcación que haga travesías de una cierta envergadura. Es evidente que es necesario, por un lógico tema de seguridad y, además, por que para la navegación deportiva, la actual legislación obliga dependiendo de la zona de navegación, en concreto a partir de la Zona 3.
De nada sirven las excusas que se acostumbran a esgrimir para no llevarla, desde aducir que el barco es nuevo o que navegamos siempre cerca de la costa, hasta que nos consideremos unos excelentes nadadores, aunque la razón más recurrida es que, según las estadísticas, es muy difícil que nos suceda un naufragio.
Hemos de ser conscientes que no solo las malas condiciones meteorológicas pueden provocar el hundimiento de nuestra embarcación, también imprevistos como el choque con algún objeto flotante, embarrancamiento con algún pecio, alguna vía de agua o fallos estructurales de la propia embarcación, pueden dar al traste con nuestra travesía.
Solo es necesario que nos ocurra una vez, para que nos percatemos de lo equivocados que estábamos al jugar a las probabilidades con nuestra seguridad. Una vez en el agua y con nuestro barco hundido, es muy difícil que tengamos una segunda oportunidad, si no contamos con una balsa que nos asegure la supervivencia.

 .

.

Un poco de historia
Desde hace miles de años existen referencias de balsas hinchables en la historia,  más utilizadas para el transporte y temas bélicos que para el rescate por que, en realidad, la primera patente de balsa salvavidas que existe es del año 1882 y está a nombre de la señora María Beaseley, cuyo invento desgraciadamente tardó muchos años en ser tomado en serio, como bien pudieron comprobar en 1912 durante el hundimiento del Titanic, que no contaba con ellas y solo con algunos botes rígidos. Desde entonces las balsas salvavidas han cobrado una importancia primordial en la navegación mundial, tanto profesional como deportiva, permitiendo el salvamento de miles de vidas en las condiciones más difíciles. A ello han ayudado el desarrollo tecnológico, la experiencia de los usuarios a lo largo de los años y los nuevos materiales, que han permitido desarrollar una nueva generación de balsas con un nivel de seguridad excepcional, que se pueden convertir en el último refugio seguro en caso de emergencia.


La actual normativa
La legislación española obliga a llevar a bordo balsa salvavidas a partir de la Zona 3 de navegación, además de pasar una revisión anual para poder navegar con toda la documentación en regla, mediante un procedimiento metódico que solo puede hacerse en las estaciones de revisión autorizadas.
La Zona 3 cubre hasta 25 millas de distancia de la costa, la Zona 2 hasta 60 millas de distancia y la Zona 1 es de navegación ilimitada.
La legislación europea y la española en particular, contemplan dos tipos de balsas homologadas, como son las SOLAS (RD809/99)de uso para náutica deportiva de altura y profesional y las ISO 9650, para uso deportivo.
Las balsas pueden estar contenidas en containeres rígidos o en bolsas flexibles, dependiendo del modelo, y deben estibarse siempre en lugares de acceso inmediato en los que resulte muy sencillo y sin esfuerzo su lanzamiento al agua en caso de emergencia. Es importante, sin embargo, que las balsas tengan una fijación apropiada para que no puedan caer solas al agua, así como que sea posible montar un disparador automático, dependiendo del tamaño del barco y de su ubicación.
En España la ley obliga a revisar anualmente las balsas salvavidas y eso conlleva unos gastos que ciertamente no son económicos, aunque siempre nos queda el consuelo de intentar cumplir con la ley y evitar así una multa (ciertamente muy cara) o el pensar que cuando más revisado esté todo, más seguros estaremos si se hunde nuestro barco.

Solo balsas homologadas
En cualquier embarcación de pabellón español que precise de una balsa salvavidas, solo es posible instalar un modelo que esté convenientemente homologado en España y que son aquellas que cumplen estrictamente las normativas adoptadas por la Dirección General de la Marina Mercante (D.G.M.M.), que en estos momentos aplican dos normativas, la SOLAS (RD809/99) y ISO 9650.
La norma SOLAS es de aplicación mundial y se refiere a unos puntos concretos de fabricación y resistencia, mientras que la normativa ISO 9650 solo se aplica hasta ahora en algunos lugares de Europa y, principalmente, en España.


El número de pasajeros
No existe margen de juego en este aspecto. La normativa actual deja muy claro que la balsa que lleva un barco a bordo debe tener capacidad para un 100% de los pasajeros para los que ha sido homologada la embarcación.
Es frecuente pensar que, si contamos con chalecos salvavidas, estos pueden suplir la carencia de espacio de nuestra balsa, aunque debemos tener en cuenta que este "apaño", solo servirá momentáneamente, pues una persona sumergida en el agua solo aguantará un período determinado de tiempo, y no muy largo, hasta empezar a ser afectado por la hipotermia, uno de los principales enemigos del naufrago.
Por esta razón, es importante que la balsa cuente con espacio suficiente para todas las personas que naveguen a bordo de la embarcación y, si es posible, incluso con espacio de sobras.

La instalación más práctica
Una consideración básica es que la balsa salvavidas es un elemento que se utilizará ante una emergencia, a veces de una manera extremadamente rápida y, por lo tanto, ha de situarse muy a mano, en un lugar rápidamente accesible hasta en las peores condiciones.
Por esa razón nunca hay que la balsa dentro de la cabina e, incluso, en uno de los cofres de la bañera, porque entre los nervios, el agua, el movimiento del barco y las prisas, puede resultar casi imposible sacarla de su ubicación.
Algunos astilleros han previsto en el diseño de sus embarcaciones, dejar un hueco específico y bien accesible para la balsa, en lugares como la bañera, el flyingbridge o el espejo de popa de manera que, en caso de emergencia, sea muy fácil sacarla y tirarla por la borda. Desgraciadamente, es muy frecuente ver por los puertos como muchas embarcaciones utilizan estos huecos para guardar colchonetas o hasta las defensas, estibando la balsa en cualquier cofre.
Debemos recordar también que no podemos salir a navegar con los candados antirrobo puestos, si los hubiera, pues en caso de emergencia podemos perder las llaves o encontrarnos con que no funcionan bien las cerraduras.
Resumiendo, hemos de ser conscientes que la balsa debe situarse en el lugar más accesible posible de la embarcación, siempre que no entorpezca las maniobras, y contar junto a ella de un sólido anclaje para la boza de disparo del mecanismo de autoinflado.


Estiba en bolsa o en container
Para elegir el envoltorio de balsa más adecuado a nuestras necesidades debemos sopesar diversos factores como pueden ser el peso, el tipo de navegación, el espacio disponible o el lugar de estiba.
Es evidente que si vamos a dejar la balsa estibada a la intemperie en la cubierta, expuesta a los dañinos rayos del sol, lo más recomendable es el container, que además impedirá el paso de la humedad y protegerá de golpes.
En este caso la bolsa será más adecuada para guardar la balsa en algún lugar protegido, como un hueco con tapa o debajo de un asiento abierto, o si se tiene la precaución de estibarla a cubierto, una vez llegamos a puerto.
El peso es también un factor muy valorado, sobre todo en los barcos de regatas, ya que un container puede suponer entre 5 y 10 kg. de peso extra respecto a la bolsa y también puede resultar un poco más difícil su traslado a mano.

.


Las revisiones obligatorias
La periodicidad de las revisiones viene determinada por la legislación vigente en cada país, dato que debe quedar registrado en una placa identificativa, donde aparecerá la fecha de la última revisión y el período de validez de la misma. A pesar de ello debemos tener en cuenta que estamos supeditados a la fecha de caducidad de cada uno de los componentes que llevan en su interior, desde la comida hasta las baterías de las luces de emergencia, que hacen necesaria esa revisión anualmente.
Resulta muy importante mantener la revisión actualizada, no solo por el estado de la balsa en general, si no también por la caducidad del equipo de supervivencia, tanto productos pirotécnicos como alimenticios.
La revisión debe ser realizada por un centro especializado en este tipo de tareas y, si puede ser, por uno autorizado por el propio fabricante de la balsa.
La legislación actual en nuestro país obliga a la revisión de todas las balsas homologadas cada año, y a la prueba hidráulica del cilindro de aire cada 5 años.
En cuanto a los productos consumibles, que componen el equipo de seguridad, deben ser substituidos de forma periódica según su períodos de caducidad, como sucede las bengalas cada 3 años, el agua cada 5 años, el botiquín cada 3 años dependiendo de los productos, mientras que las raciones alimenticias serán cada 5 años.
*Afac. Fotos: Rex

 

  • Compartir
X

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las cookies y de nuestra política de cookies.